Tipos de escritores/editores

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El dependiente. Demanda amor de forma continuada y jamás se siente satisfecho. Nunca cree recibir amor suficiente. Tiene miedo al abandono y/o al rechazo. No es capaz de quererse y cuidarse a sí mismo. Su actitud resulta asfixiante para la pareja.

El amante especial. Piensa que nadie puede amar a su pareja como él o que con su amor reparará todas las heridas que pueda infligir. Idealiza al amor y a la persona amada, a quien no ve como realmente es. El resultado es siempre una decepción. No toleran ninguna imperfección en su pareja, ya que ellos se consideran perfectos.

El furioso. Tiene frecuentes estallidos de ira, debido a su hipersensibilidad ante cualquier ofensa real o imaginada. Tiende a ver malas intenciones en los actos cotidianos de su pareja. Debajo de esa rabia se inclina a ocultar tristeza, vergüenza o desesperación. La incapacidad para controlar sus intensas emociones le produce rabia profunda.

El estafador. Es una persona encantadora cuyos motivos son absolutamente perversos e interesados. Pretende utilizar y explotar a los demás utilizando ese encanto personal. Le divierte engañar a su pareja, con infidelidades falsas o reales, falsas promesas y mensajes contradictorios. Su autoestima aumenta al verse capaz de hacer ese tipo de cosas. Las normas morales no le son de aplicación personal. Eso es para los demás, ellos se consideran muy por encima de estas premisas.

El fantasioso. Su mundo interior es muy rico y está poblado de fantasías de belleza, admiración, amor, éxito y mundos maravillosos, mientras que considera la realidad un fastidio del que procura escapar. La soledad impide que el mundo exterior penetre en sus vidas mostrándoles la realidad, y su necesidad de sentirse grandiosos, únicos y especiales.

El mártir. Su identidad está construida alrededor del hecho de ser  víctima o un superviviente de algo terrible. Se centra en sí mismo y en su propio dolor, que nunca llega a superar y no tiene tiempo para nadie más. Dentro de ese dolor se siente grande, “nadie sufre como yo”, “he tenido que soportar cosas terribles”. Es ese mártir al que todos deberían admirar por haber sufrido tanto y mantenerse vivo.

El salvador. “Sólo yo puedo ayudarte”, “sólo yo puedo cambiar tu vida a mejor”. “Nadie te quiere ni te va a querer nunca como yo “Sin embargo, siempre acaba pidiendo algo a cambio, como sexo o dinero.